Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Evolución de la Belleza

Actividad educativa comunitaria en Museo Frida Kahlo Riviera Maya, Playa del Carmen, México. Foto: Perfil de Facebook del Museo.

Museos: audiencias, comunidades y sus respectivos alcances

 

Por: Ximena Jordán

Correo electrónico:   ximejordan@gmail.com

Artículo base para la ponencia del mismo nombre, presentada el el 21 de mayo de 2018 en el Simposio Anual del Día Internacional de los Museos 2018 (DIM 2018)  "Museos hiperconectados: enfoques nuevos, públicos nuevos", organizada por el Consejo Internacional de Museos, ICOM, en el Museo de la Memoria y la Tolerancia en Ciudad de México. presentada 

Al Documentar

Awka /Domo kawellu: provocación bestia

Esbozos sobre Yegua de Cheril Linett


Por Daniela Catrileo

Kiñe: Esbozos de lo Yegua

Existen múltiples formas para pensar “lo Yegua” en su simbología bestia. Su nominación no sólo está presente en el espacio corpóreo de la hembra animal, sino también en el empleo del término que puede designar atributos físicos o aspectos sociales, dependiendo del contexto. En este caso, me veo provocada e invitada a hilar sobre: Yegua, un trabajo colaborativo que emerge de la composición fotográfica de Lorna Remmele y el cuerpo-escritura de Cheril Linett. Sobre todo de la insistencia equina de Linett, quien ha construido un imaginario activo a través de la performance. Ejemplo de ello es la deformación institucional con la acción colectiva que presentó ante la visita del papa en las calles de Santiago, junto a la Banda de guerra- Yeguada Latinoamericana (1) y la intervención en la reciente marcha feminista en plena Alameda, provocando la paralización de la calzada frente a una micro de carabineros. Continuando una línea de animalidad, la obra Yegua consiste en dos fotografías cuya imagen principal es un cuerpo-flujo, devenido femenino-salvaje en aquella metamorfosis que representa. Una Mujer-Yegua en primer plano, sobre un fondo similar a la estética de un motel kitsch. Una Mujer-Yegua que aborta su condición impuesta de humanidad, que demuestra su impronta erótica referida a la insumisión sexual y que se nombra a sí misma, a modo de epígrafe con las siguientes palabras: “yegua-bellua- bestia/ bestia lúbrica/Por la mutación y deformación continua según los flujos y devenires de nuestras cuerpas”.

Siguiendo el ritmo que señala la obra, quisiera rescatar la mutación de lo humano como seña articuladora en tres momentos que se ven entrelazados por el colonialismo. En una primera instancia sobre el insulto al cuerpo feminizado-animal, luego desde la masculinidad occidental que encuentra su punto originario en la dicotomía del lenguaje ordenador y finalmente, la apropiación animal-lenguaje como resistencia y estrategia.


Epu: Del insulto a lo animal feminizado

La palabra yegua, ha sido constantemente utilizada desde el lenguaje coloquial como un calificativo peyorativo. La incorporación del insulto se ha instrumentalizado como una práctica cotidiana, donde la metáfora de lo salvaje adjetiva a lo humano contenido en la figuración y discurso de la animalidad. Lo interesante de esto, es que aquella designación del binomio antropocentrista entre lo humano y lo animal -o lo bárbaro y lo civilizado- también está feminizado. Seguimos siendo parte de una marca que ha instalado una diferencia histórica en las relaciones de poder. Y por tanto, han jerarquizado aquellos cuerpos con razón (alma) y los “otros”, esos que han estado designados desde los impulsos (sin alma) y consecuencia de ello, fueron estigmatizados como carentes de razón.

Escáner Cultural nº: 
204
Invitado

LOS PAPELES PERDIDOS DE R. DENVER


No puedo caminar dices / Estoy clavado en este pueblo / Mirando pasar las nubes.
Roberto Bolaño

ROLANDO GABRIELLI©2018

R. Denver habla de sí mismo como si se conociera. Divierte con el tiempo perdido, en esa gran estación proustiana de su tránsito inmóvil, un largo capítulo de indocumentado con oficio de  narrador de novela negra. Vivió sin papeles frente al mar casi dos décadas, no era turista,  estaba anclado a la vera del camino al caducar abruptamente su visa diplomática. Se había ido a ninguna parte y  estaba ahí, como permaneciendo en una partida inexistente.  Se puede estar  de  pie frente a un acantilado con la irresponsabilidad del azar de un torero, a  un costo más alto que recibir una cornada. El precipicio siempre es una posibilidad, para mantener un  cierto equilibrio y volver a empezar en la punta de los pies. Cuando ya era un alma irregular en la acera equivocada, alguien le sugirió: sobrevívete.

Sobrevivencia, una palabra con dientes y muelas, siempre dispuesta a jugársela contigo, nunca  sabe de derrotas y  cuando crees que te va a abandonar, está ahí la flaca haciéndote  respirar como un paramédico que no te deja ir. Puedes vivir con tu venoclisis fuera del sistema sin ser un paciente terminal. Denver venía de una muerte civil sin un plan B.

Caminar del cojo/ver del tuerto / raíz del viento / lágrimas de cocodrilo / a cada quien un rayo de luz oscura / Vivir el luminoso día / bajar a un pozo / subir una montaña / escribir en una playa / una palabra / vamos a vivir vida / una ola  volverá  a empezar.

·        Venían de un apocalipsis a la medida de un sastre

La espera circunstancial es la retórica de una figura aburrida y ridícula. No tiene forma ni contenido. Son líneas perdidas en cualquier mano. Un paisaje  es un paisaje y puede convertirse en un trazo borroso. Se comienza a no pertenecer, no  estar y viajar por el mismo punto de no partida. La ruta, diría Denver, como un círculo vicioso y no es una descripción, afirmaba acodado en sí mismo esperando una repuesta que solo tenía preguntas.

Escáner Cultural nº: 
204
Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR.
Capítulo
XLI

Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados,
sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.

Nicolás Boileau


Por Jesús I. Callejas

TRAGEDIA

Casona formada por frases y peores párrafos al final de calle adoquinada. Estructura de dos plantas al estilo de una ensalada de Gaudí con mónadas por ventanas ciegas y mudas; músculo, u órgano que se contrae y dispersa balanceando la polvareda erigida cortinaje. Madre e hijo ombligados mediante manguera-pene que los hace ondular: astronautas oclusivos. Ella baja circulares escaleras chocando contras las paredes empapeladas de distorsiones florales, mientras él desayuna atornillado a la mesa para no cometer erupción en la techumbre.

El caserón asemeja sótano de encuadernado mamífero. Inclusive, ciertos -aunque falaces- muebles empotrados en losetas claras son grandes mamas capaces de alimentar paladares sin rasgo púdico alguno. Hijo que arranca un trozo de queso en la muralla sustentadora de cocina, exprime un adminículo del que brota leche vertida en los jarros y unta de mantequilla, extraída de bamboleante solado de baldosas. Una tostada deja resbalar cielorraso en plato. Brevemente enredada en la pista umbilical la madre abre una nevera de la que escapan mariposas miles portando ropajes nunca vistos. Son tantas, tantísimas, que oscurecen la mañana provocando que el hijo encienda potentes focos: Hay que desmenuzar lepidópteros, cubriendo negritud y logrando que en la nevera dos mil orugas huérfanas se derritan sin credenciales de burbujas.

Escáner Cultural nº: 
204
Invitado

Reynaldo Jiménez: “El lobo estepario me sigue pareciendo inquietante”

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti


Reynaldo Jiménez nació el 27 de marzo de 1959 en Limá, Perú, y reside en Buenos Aires, capital de la República Argentina, desde 1963. Ha sido editor y director de la revista-libro y editorial “tsé-tsé” entre 1995 y 2008. Coordinó la colección de antologías “Poesía Mayor” de Editorial Leviatán entre 1997 y 2001. Integró consejos editoriales de plataformas-e y revistas en soporte papel de Argentina, Brasil, Estados Unidos y Perú, así como colaboró con artículos y poemas en decenas de publicaciones gráficas y electrónicas de América y Europa. Participó en festivales y diversos eventos realizados en Argentina, Perú, Chile, Paraguay, Brasil, Costa Rica, México, Ecuador, Uruguay, Venezuela, Estados Unidos, España y Alemania. Ha sido traductor de numerosos poetas brasileños y responsable de una veintena de antologías y muestras poéticas. Fue incluido en ediciones colectivas y antologías (“Medusario. Muestra de poesía latinoamericana”, “Antología crítica de la poesía del lenguaje”, “Pulir huesos. Veintitrés poetas latinoamericanos”, “Nosotros, los brujos. Apuntes sobre arte, poesía y brujería”, “Jinetes del aire. Poesía contemporánea de Latinoamérica y el Caribe”, “Divina metalengua que pronuncio. 16 poetas transbarrocos 16”, “Déjalo beat. Insurgencia poética de los años 60”, etc.). Se editaron dos antologías de su obra poética: “Shakti” (selección de Claudio Daniel, 2005) y “Ganga” (selección de Andrés Kurfirst, 2006). Publicó —además de libros ensayísticos (“Por los pasillos” —incorporado en el volumen “¡Kwatz!”, compartido con Ricardo Gilabert—, 1989, “Reflexión esponja”, 2001, “El cóncavo. Imágenes irreductibles y superrealismos sudamericanos”, 2012, “Informe”, 2014, “Nuca”, 2015, “La inspiración es una sustancia, etc.”, 2016, “Intervenires”, 2016, “Arzonar” (2018), entre otros)— desde 1981 los siguientes poemarios: “Tatuajes”, “Eléctrico y despojo”, “Las miniaturas”, “Ruido incidental / El té”, “600 puertas”, “La curva del eco”, “La indefensión”, “Musgo”, “Sangrado”, “Plexo”, “¿Cómo llamar a un tigre?”, “Esteparia”, “Piezas del tonto”, “Funambular”, “Ello inseguro”, “Antemano” y “Olla de grillos”.

Escáner Cultural nº: 
204
Signos Corrosivos

LA “REVOLUCIÓN SURREALISTA” EN EL PERÚ

(Parte 2)


El fuego y la poesía
En el agua quemante el sol refleja la mano de cenit
1
Amo el amor
El martes y no el miércoles
Amo el amor de los estados desunidos
El amor de unos doscientos cincuenta años

César Moro, De La tortuga ecuestre 1936-1939

Desde México: César Espinosa

La vanguardia en Perú es vista como el producto final de una asimilación de distintas corrientes europeas que predominaron a comienzos de siglo, sin tomar la forma de un movimiento dominante, nutrido de todos los ismos como lo fueron el ultraísmo argentino o el estridentismo mexicano.

Escáner Cultural nº: 
204
Invitado

Registros de documentación recorridos por | Documentation records traveled by: 
Llancahue, Río Los Cipreces, Colina, Valparaíso, Licancheu, La Boca de Navidad.

 

Un universo común | A common universe


Sobre proyecto Reflex de Angie Saiz | On the Reflex project of Angie Saiz

 

por | by Ximena Moreno

traducción | translation Carlos Prieto
 

Escáner Cultural nº: 
204
Guía de descarriados



VIRUS EN VIVO EN EL ESTADIO CHILE

Por Marcelo Olivares Keyer

 

I     ¿WADU-WADU?

 

Un día de enero de 1987 mi cabello largo -muy a contrapelo de la moda imperante- cobró sentido, sólo tuve que peinarlo con partidura al lado, ponerme una camisa amplia y abotonarla hasta el cuello: ya estaba listo para ir a ver a Virus. A mis tiernos diecinueve años, mi rostro aún era algo regordete, muy lejano del estilo Moura, pero unas semanas antes había visto en televisión, en un programa de videoclips, la canción Pecados Para Dos, con lo que me había convencido de que esos platenses -de quienes ya venían sonando un par de canciones en la radio desde hacía un año- también tenían algo que decir dentro de la avalancha de música pop trasandina que para el verano´87 ya era un diluvio total que parecía no tener fin.

Durante el largo viaje desde La Florida hasta la parte antigua de Santiago, en donde tocarían los Virus, viaje que por aquellos días duraba como dos horas, sólo me acompañaba ese goce anticipado que se siente cuando sabemos que vamos a ver una buena banda. Mal podía adivinar que esta agrupación, al lanzar su ópera prima WADU-WADU a fines de 1981 (un año antes que Lulú Santos, Blitz y Barao Vermelho en Brasil, o que la Banda Metro en Chile, quienes lanzarían sus primeros álbumes en 1982), habían dado el puntapié inicial a la renovación de la música pop en América Latina, con lo que arriesgaron recibir más de algún puntapié ellos mismos, ya que meter mano en la delicada trama cultural/emocional/social de aquellos días era cosa complicada, y muy difícil de explicar a quienes hoy tienen menos de cuarenta años.

Este Virus se había comenzado a incubar en 1980, con la mezcla de dos bandas: Marabunta y Las Violetas, fusión bautizada con el no muy convincente nombre de “Duro”. Tenían una vocalista llamada Laura, la que al poco tiempo se bajó -o la bajaron- del proyecto. De Marabunta venían los hermanos Julio y Marcelo Moura, y para reemplazar a Laura decidieron llamar a su hermano mayor, Federico, quien se había ido a vivir a Brasil después de haber sido bajista del grupo Dulcemembriyo hacía un montón de años. Visto desde hoy, no fueron sus hermanos chicos los que convencieron a Federico José de regresar del Brasil, fueron los hados del Arte quienes lo arrastraron de vuelta a La Plata para que alguien viniese a dirigir con delicados dedos el inexorable cambio que se avecinaba en el espíritu de la época. Así, convencieron al hermano Fede, y Duro pasó a llamarse Virus.

Subirse a cualquier escenario en América del Sur en 1980-81 y salir con canciones tecno bailables como las del mencionado Wadu-Wadu, hiper livianas, con letras irónicas, con su culto al hedonismo, era -vaya paradoja- cosa seria, muy seria, y si todavía a mediados de la década los más jóvenes (pero que sabíamos en qué mundo estábamos metidos) todavía debíamos someternos a un complejo proceso de metamorfosis psicológica para permitir la entrada a nuestras habitaciones de nuevas luces y nuevas perspectivas, no costará imaginar el comprensible rechazo que Virus -y luego sus equivalentes en los demás países de la región- debieron soportar en esos días en que en nuestro castigado subcontinente no se podía pronunciar una sílaba sin que esta fuese un enigma a ser vigilado, descifrado, censurado, aclamado o repudiado.

Todo era grave a principios de los ochenta, pero por algo Federico se lanzó a domar al monstruo de lo establecido. Con su rostro fino, casi de mujer, con esa voz suave y algo quebrada, pero clarísima, con esos ojos grandes que sabían medir el mundo, Federico había enfrentado a fantasmas mucho peores que un par de pifias en un show y había soportado obscuridades mucho más reales que un apagón en medio de una presentación. Pero yo aún no sabía nada de eso, o creía no saberlo, mientras la micro avanzaba por avenida Vicuña Mackenna hacia el centro, doblaba hacia abajo en Plaza Italia, y descendía por la Alameda, entre viejas mansiones abandonadas, hacia la parte más antigua de Santiago.

Escáner Cultural nº: 
204
Reseña

JESÚS I. CALLEJAS Y SU NOVELA: LA CASA DESBARNIZADA

Un “escritor maldito” en nuestro patio

 

Por José Diaz


Jesús I. Callejas habita Miami desde hace muchos años. Aquí vino a despojarse del “American Dream”, que muchos ingenuos aún persiguen.

Es evidente que para Callejas Miami no es la imagen de la ciudad que venden las compañías turísticas. Y él prefiere más bien utilizar el recurso literario para mirar crecer su dimensión ética personal y de relación con la ciudad, separándose de ésta, renegando de ella y pisoteando cualquier desliz o coqueteo del pasado.

Amores y desamores de un “escritor maldito” con la ciudad que habita. Hiperrealismo literario. Realidad desdibujada a partir de un lenguaje hiperbólico y adjetivado. Analogías estiradas hasta el máximo de su significación entre los despojos del cuerpo y los despojos de su casa en ruinas. Todo lo anterior puede afirmarse del texto narrativo que toma vida propia a partir de la transcripción de sensaciones y sentimientos que desde su conciencia, Callejas, el escritor, decide comunicar y expeler de su cuerpo y mente adoloridas a través de esa analogía matriz: su casa desbarnizada, en ruindad, con su cuerpo moribundo. Es el selfie fusionado de mundo exterior y mundo interior en obsceno estado de descomposición.

Escáner Cultural nº: 
203
Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR.
Capítulo
XL

Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados,
sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.

Nicolás Boileau

Por Jesús I. Callejas
 

JULIA Y ROSARIO

Despierto de una pesadilla persecutoria al sonido del intercomunicador. Julia y Rosario están abajo esperando que el puente levadizo las sustraiga del foso rodeando este disfuncional potrero. El pijama sigue sobre mí, aunque aparezco nítido cuando atraviesan el dintel ardiente. Rosario es algo más alta que Julia, y que yo: ¿"Embriagado"?; y se encarga del café. Confío en ellas; no poco para un bipolar recortado según los patrones de la paranoia viandante. Siéntate aquí, Julia; déjame observarte bajo la reflexión solar: Uhm; Capua reincide al adjudicarte tintes y el tipo sigue allá afuera. Desde hace días pospongo ditirambos de fertilidad.

Julia asiente sin saber de qué hablo: Tengo que decirte, y no lo supongas un ataque, que estuvo mal haberle arruinado; jodido en realidad, y disculpa la palabra, el cumpleaños a mamá; ésa conducta es impropia de una persona como tú. Como yo… ¿Qué significa eso? No te hagas el tonto… No siento el menor síntoma de molestia por sus palabras. Rosario se inclina atenta desde la cocina con la cafetera a medio cerrar: Por favor, Julia, no es tan grave; cuánta exageración. Además, para lidiar con ese par de idiotas hermanos nuestros y, para colmo, con tía Josefa, hay que estar intoxicado.

Escáner Cultural nº: 
203
Invitado

UNA TARDE EN LA CIUDAD

 

Esto ocurrió a principios de los 90 en Santiago de Chile, en un tiempo en que mi vida giraba en torno al arte, la poesía y la vida en todo su esplendor, era joven, bello, delgado y no gordo como estoy ahora que relato estos hechos, como si de algo sirviera recordar el pasado para apalear los años que se han venido encima en mi cuerpo y mi consciencia: ahora estoy más calvo, pero más bello, de esa belleza que trasciende los años y el espacio-tiempo, pero recuerdo con gran nitidez los hechos que voy a relatar y con la satisfacción de haber vivido los años de mi juventud en plenitud. Aún hoy se me viene una sonrisa al rostro cuando recuerdo los buenos momentos de aquella época en que caminaba con mi cabellera al viento una tarde en la ciudad; con la energía desbordante y la vitalidad natural de los seres humanos a sus veinte años, quería vivir y lo hacía, mi realidad era compleja, como compleja es la vida de los que intentan tejer con sus propias manos la trama de su existencia.

Escáner Cultural nº: 
203
Invitada

Silvia Rivera Cusicanqui:
“Concibo al arte como camino de conocimiento”


Por Eli Neira desde La Paz febrero 2018

Estamos en un museo de la ciudad de La Paz con Silvia Rivera Cusicanqui y el curso de sociología de la imagen verano 2018. Hemos venido a ver un cuadro de la colonia que narra una de las rebeliones indígenas más importantes de la historia, el sitio que a principios de 1781 liderara Tupac Katari rey de los Aymara, y que mantuvo a los habitantes de la capital colonial, sin agua, sin alimentos, rodeada  y con un miedo de la puta madre durante 6 inolvidables meses.

Un cordón nos separa del lienzo que está colgado en el “living” de la casa señorial. Silvia mira a su alrededor,  agarra el cordón que nos separa del cuadro y lo saca para acercarse y poder acercarnos todos a mirar en detalle. En eso estamos, impresionados por la proliferación de escenas que dan cuenta de ese importante suceso histórico, cuando aparece una guardia y nos increpa. Silvia da pie atrás pero insiste desde su embestidura de experta  en la necesidad de  ver el cuadro de cerca,  “porque lo estamos estudiando” argumenta. La guardia se ha montado en su embestidura también y nos bloquea el paso con su cuerpo forrado en un uniforme verde. No podemos pasar. Se tensiona el ambiente y el deseo de desobediencia brilla en los ojos de nuestra maestra, que  pese a sus bien vividos años se niega a asimilar el orden injusto de las cosas.

Hay pasión en Silvia y su historia de mujer rebelde, demasiado inteligente, demasiado atractiva cuenta la leyenda en sus tiempos mozos, hoy una de las mentes más brillantes de América Latina, que ha abierto a través de sus libros y su práctica descolonial un camino de regreso a casa para pensarnos los latinoamericanos desde la potencia desconocida de nuestra existencia manchada o Ch´ixi como ella dice.

Mujer de múltiples exilios, hoy vive la militancia con las manos en la tierra, realizando su utopía en el espacio de El Tambo donde todos años, desde su salida forzada de la Universidad estatal, dicta el curso de sociología de la imagen y existe en vida colectiva con sus compañeros de colectivo y sus alumnos que vienen de todas partes del mundo.  Allí todos los sábados se hacen jornadas de trabajo colectivo y también se hacen buenas fiestas al finalizar cada curso. A Silvia le gusta la fiesta, dice que es un momento de descolonización de nuestros cuerpos, cuando volvemos a la comunidad.

Escáner Cultural nº: 
203
Invitado


FRANCISCO SMYTHE e FIRENZE. 2018


Por Paulina Humeres

Han pasado 20 años desde la muerte de Francisco Smythe, artista Chileno, quién vivió en Florencia desde el 79 al 96, Florencia jugó un rol fundamental creativo tanto en su obra como en la vida.

Fue uno de los padres del arte conceptual de los años 70s en Chile que más tarde se llamaría “Escena de avanzada”.

Hoy marzo del 2018 me reencuentro con él, con su obra, sus amigos, sus calles y la extrema belleza de la ciudad de Florencia donde La Agregaduría Cultural de la Embajada de Chile en Italia junto a los curadores Antonio Arévalo y yo,  hemos organizado una gran muestra en el “Palazzo Medici Riccardi” uno de los palacios iconos del Renacimiento de la familia Medici, situado en el corazón de la ciudad.

La exposición “Francisco Smythe e Firenze”, ciudad que le permitió desarrollar toda su obra “GEOGRAFIA PHANTÀSTIKHA E IMMAGINARIA” , donde la memoria se hace presente apareciendo la isla de su infancia delineando los perfiles de las montañas andinas, dejando emerger todo el flujo de los recuerdos, reescribiendo sobre la tela distintos lenguajes del arte contemporanea desde la Pop Art al Conceptual.



 

El eje principal como icono más relevante es “El corazón” que adquiere un significato relevante, eje fundamental de un viaje.

Imaginario donde el corazón es totalizante , es el nucleo pulsante de este continente imaginario, simbolo de fertilidad, deseo, sensualidad , armonia, que reina en este lugar ,“Isla Guanahani”, representando el simbolo pulsante de toda emoción y creador de todos los valores.

Hemos reunido 52 obras exhibidas gracias a los coleccionistas y amigos de Francisco, desde Roma, Toscana - Florencia, Emilia Romagna; y un video que recorre los distintos períodos de su creación, vivencias , amigos de esos años, realizado por Mauricio Peralta.

Escáner Cultural nº: 
203
EVA (La Palabra)

Fotografía por Rosa Matilde Jiménez Cortés / Serie "Rosa, agua y fuego" © 2016 

 

 

“La hora se despierta temprano y el día se engalana al momento, sin prisa ni contratiempo, sin demora ni retraso. El reloj es puntual y está en marcha girando en redondo buscando un punto fijo para no caer al suelo. Afuera la vida se atavía de rojo y posa con su mejor sonrisa sobre blanco y negro. El manejo de luces contrasta con el reflejo de sombras proyectadas sobre el pavimento, cruzándose unas con otras. La lente de la cámara contrae la pupila y hace un guiño ajustando el gran angular. El desayuno está hambriento y se devora solo. Sobre el mantel quedan migajas de gazuza para la mosca que no ha sido invitada. La lente nuevamente se abre y frunce el entrecejo, el ojo derecho se mueve nervioso tratando de enfocar su objetivo sin mayor éxito. El día avanza y la vida se alumbra sola expulsándose de lleno, abandonando el vientre de la madre sin temor a sentir miedo. La fotografía al fin toma sentido y muestra una imagen difusa… es una niña en edad madura, pintando su mejor momento”. [Fragmento / El Laberinto de Rosa].

 

 

Invitado

Teodicea: Definiciones y Ejemplos


Por Raúl Quintana Selleras


La teodicea es una preocupación monoteísta que intenta justificar a Dios en medio de la existencia del mal. ¿Cómo puede un Dios benevolente y puro permitir tanto dolor, sufrimiento, tortura, terrorismo, esclavitud, pobreza, desesperación y ausencia de derechos humanos en el mundo? El propósito principal de la teodicea es reconciliar la actitud de Dios con la realidad del mal dentro de un mundo caótico y turbulento.


En primer lugar, la teodicea es una preocupación monoteísta porque, en las religiones politeístas, los desacuerdos divinos son la causa del mal (según la mitología griega, cada Dios eligió un bando en la guerra troyana). Además, cuando no existe Dios (postura ateísta), el mal simplemente surge de forma natural (Trisna, la segunda noble verdad del budismo, afirma que nuestros deseos, antojos y anhelos insaciables causan sufrimiento y maldad). En consecuencia, la teodicea está fuertemente ligada a las religiones abrahámicas: Islam, Judaísmo y Cristianismo.


En segundo lugar, la teodicea posee diferentes clasificaciones que no son necesariamente contradictorias. El mal es necesario y esencial para el mundo material en un sentido dualista. Por ejemplo, el yin y el yang representan dos fuerzas opuestas pero complementarias en la filosofía china. Además, el mal es la consecuencia del pecado original de Adán y Eva tanto para los cristianos como para los judíos, al tiempo que representa una prueba definitiva en aras de una recompensa póstuma y un intento de desarrollar nuestro potencial (perfeccionamiento espiritual). Dios crea al mal para castigar el comportamiento rebelde de la humanidad. Por ejemplo, Yahvé destruyó el Templo de Jerusalén en 586 AC a causa de la adoración pagana de ídolos. En el hinduismo, el mal se representa como una ilusión, siendo Maya la diosa de esta última. Finalmente, el mal puede adoptar una figura personal en las tres religiones más grandes del mundo: Satanás en judaísmo, Iblís en la tradición musulmana y Lucifer en el cristianismo.

Escáner Cultural nº: 
202