Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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LORENA WOLFFER: MI CUERPO COMO (UN) TERRITORIO DE RESISTENCIA

 

De las Mutaciones

 

 

 

 

Por Araceli Zúñiga

Diseño de columna: Federico Martínez

 

 

Lorena Wolffer (Ciudad de México, 1971)

 

Su trabajo explora las complejas formas en que la sociedad construye las nociones del cuerpo femenino, la feminidad y la sexualidad. Su cuerpo se vuelve receptáculo metafórico de información política y social codificada. En sus primeras acciones experimentó con los límites de su cuerpo, sometiéndolo a diversas situaciones extremas. Más tarde comenzó a incorporar nociones simulacro y del espectáculo. Fue co-fundadora y Directora de Ex Teresa Arte Alternativo (1994-1996) y actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Estamos ya en la quinta referencia a la Serie Documental del Performance en México: Mujeres en Acción, de la autora e investigadora académica Josefina Alcázar (la primera de las Mujeres en Acción), quién ha cedido estos materiales/inquirimientos en exclusiva y para su divulgación a Escáner Cultural. Le agradecemos cada vez por este gesto afectuoso.

 

¿Qué significan la sangre —y otros fluidos corporales— para nosotras, las mujeres?

¿Qué significan las formas de este continente corporal femenino (nuestro cuerpo), compuesto de islas, roquetas, islotes, bahías, puertos, archipiélagos, marismas, rocallosas, cordilleras, sierras, montañas, serranías, lagos, desiertos, valles, brazos de mar y luna?

 

  

TERRITORIO MEXICANO / MEXICAN TERRITORY

Fotografía: Mónica Naranjo

 

 

Ciertamente signos diferentes (¿diversos?) a lo que significan para los hombres. Decía Isadora Duncan, esta bailarina (fuerte y amorosa) revolucionaria que danzaba con los pies descalzos y envuelta en túnicas de evocaciones griegas, reflexionando sobre el (importante) hecho de que el cuerpo de las mujeres sea como un triple río (líquido) de leche, de sangre y de lágrimas, conceptos referidos en su momento a la maternidad y a la muerte de sus hijos. Pero es verdad. Las mujeres somos un cuerpo de agua vuelta leche, vuelta lágrimas, vuelta sangre. Con esta “agua” y este cuerpo/continente ha trabajado Lorena Wolffer.

 

BÁÑATE

Fotografía: Mónica Naranjo

 

 

“Durante muchos años, mi obra de performance estuvo marcada por el uso recurrente de sangre. Esta constante, como gran parte de los elementos que configuran mis performances, tuvo dos motivos. El primero parte de mi interés por subvertir la lectura común de la sangre —tanto en la historia del performance como en la cotidianeidad— como un elemento de shock, para emplearlo como una sustancia purificadora e incluso erótica en obras como Báñate(un baño de sangre) y el performance sin título en el que lavé, con sangre y agua, los pies de los artistas que participaron en un proyecto de intercambio entre chilangos y chicanos.

 

SIN TÍTULO

 

 

El segundo motivo es, podríamos decirlo así, más personal. Como mujer, la sangre es una sustancia familiar, cercana; la sentimos y palpamos cada mes. Pero, en mi caso, esta cercanía se hizo aún más estrecha a partir de dos accidentes automovilísticos que sufrí durante mi adolescencia. Tras ocho cirugías y una larga estadía en el hospital, la sangre, el hospital, los objetos y entornos quirúrgicos se transformaron en elementos cotidianos. Todos ellos, incluso a la fecha, aparecen y reaparecen en mi obra. Más aún, fue a partir de dichos accidentes que comencé a cuestionar qué y cómo se define el cuerpo: a intentar descifrar los motivos detrás de las construcciones culturales del cuerpo”.

 

Entre las propuestas más recientes de Lorena Wolffer encontramos Cartografía shahida. Ella misma nos acerca a esta reflexión grado ceroacerca de nuestro mundo y sus complejos sistemas de intersignos.

 

 

“Desde mediados de los ochenta, más de treinta mujeres —en su mayoría, jóvenes— han cometido ataques suicidas en distintas ciudades del mundo, matando a por lo menos a 500 personas e hiriendo a un número similar. Este trágico fenómeno ha sido motivo de controversia: algunos encuentran que las ‘mártires’ son dignas de admiración y representan un ejemplo a seguir, y otros condenan severamente sus prácticas. Y mientras ciertas personas registran sus acciones como el máximo alcance de la igualdad entre hombres y mujeres, otras tantas consideran que son una expresión más del poder patriarcal que somete a mujeres para fines políticos y/o religiosos.

 

 

CARTOGRAFÍA SHAHIDA

Fotografía: Federico Gama

 

 

Pero, en realidad, ¿qué significado tienen estos hechos? ¿Qué implica que mujeres de distintas nacionalidades, razas, religiones y edades, y con diferentes historias y antecedentes estén dispuestas a dar su vida —y acabar con la de otros— por credos religiosos, consignas políticas y disputas territoriales? ¿Cómo afectan sus actos a otras mujeres?

 

Cartografía shahidabusca apuntar este fenómeno ‘femenino’ —que, por desgracia, es cada vez más común— y las funestas repercusiones que ha tenido hasta el día de hoy. El performance consiste en asentar geográficamente los ataques suicidas realizados por mujeres registrados desde 1985 sobre un mapa de Medio Oriente y Asia, donde éstos han consumado.

 

En la obra, un audio narra cada uno de los ataques mientras lijo los territorios agredidos y lacerados con imágenes de cada una de las 24 mujeres responsables. Después, deposito los restos, polvo rojo, en una pequeña urna.”

 

 

 

Autoconfesiones -  LORENA WOLFFER

 

 

SOY TOTALMENTE DE HIERRO

Anuncio espectacular

Museo de Arte Carrilo Gil, 1999

 

 

Comencé a hacer performance hace más de diez años. Mis primeros encuentros con el medio se dieron en el taller de performance de una universidad bostoniana a la que llegué por azar. Ahí me familiaricé con la historia del peformance y comencé a realizar acciones. Esta primera experiencia fue importante, pues en ese entonces se gestaron varias ideas e inquietudes que después aparecieron reflejadas en mis piezas.

 

No obstante, mis conceptos sobre el performance han cambiado a la par de mi trabajo. A principios de los años 90 -cuando realicé mis primeros performances y fui curadora y enseguida directora de Ex-Teresa- profesaba una fe casi incuestionable en el medio. Hoy soy bastante más crítica y analítica, pero sigo creyendo que su poder principal yace en que examina, reescribe y cuestiona los códigos culturales predominantes a partir del cuerpo; en que articula, subvierte y cuestiona con insistencia el estado asimétrico real de las relaciones de poder en nuestra sociedad. Es por ello que, para mí, el performance no es meramente un quehacer "artístico" sino un método de conocimiento de nuestras prácticas históricas, sociales y culturales.

 

ALIENATION

San Francisco, California, EU, 1998

Fotografía: Eugenio Castro

 

 

Mis métodos de trabajo se basan en la traducción de una idea o concepto al terreno de la acción y el cuerpo. Parto de que todos los componentes de un performance contienen información, por tanto ensayo minuciosamente cada movimiento y cada gesto. Detrás de cada performance hay un detallado trabajo con todos los elementos que lo integran; algunos ejemplos son la subversión de la mirada -un acto bastante simple pero todavía hoy muy transgresor, al venir de una mujer- o el uso de una gestualidad corporal particular. Este formato de trabajo sumamente estructurado me ha permitido desarrollar y explorar un mismo performance de distintas maneras, de acuerdo con el contexto y el público frente al cual lo presento. El contexto en el que presento una obra y el público al cual está dirigida son consideraciones fundamentales en mi trabajo.

 

1-800-LIPOSUCTION

Lorena Wolffer y Sarah Shelton Mann

San Francisco, California, EU, 1998

Fotografía: Eugenio Castro.

 

 

El hilo conductor de mi obra ha sido la transformación del cuerpo femenino en un sitio desde el cual es posible abordar y comentar fenómenos sociales y políticos. Es decir, reconstruyo mi propio cuerpo como un vehículo metafórico de información codificada. He entendido el cuerpo -el mío- como un mapa que puede ser analizado y desmembrado, el cual enseguida puede encarnar nuevos niveles de significación. Éstos entran en conflicto con los ya existentes y permiten configurar un nuevo discurso.

 

 

Si hago un recuento de mi obra hasta este momento, puedo advertir que mis ideas se han ido transformando y apreciar, sobre todo, dos etapas principales. En la primera experimenté con los límites de mi cuerpo, sometiéndolo a distintas situaciones extremas. Si bien rebasar las fronteras no era la finalidad de las piezas, sí fue una constante. Y aunque dicha experimentación fue reveladora y a fin de cuentas necesaria para formular muchas de mis ideas y trabajos posteriores, también fue bastante difícil. En este renglón, vale la pena mencionar mis sensaciones durante y después de presentar Looking for the perfect you.Esta obra pretendía ser un comentario irónico sobre la actitud políticamente correcta que han asumido con falsedad las sociedades primermundistas en lo que se refiere a los problemas de género. Descalza y portando un ligero vestido de novia, enterré un velo blanco ensangrentado en la nieve de un estacionamiento en Quebec, Canadá. Estaba perfectamente consciente de los riesgos de congelamiento y, a pesar de perder la sensibilidad en manos y pies a la mitad de la obra, estaba dispuesta a terminar de cubrir el velo con nieve. Pero en cierto momento el público intervino y me ayudó a concluir la acción. Lo que siguió, ya resguardada en el interior de un edificio y cubierta en cobijas, fue una sesión de masaje con manteca para calentarme las extremidades.

Looking for the perfect you

Quebec, Canadá, 1993

 

La segunda etapa comenzó años más tarde, tras la presentación de obras como Accidente 14 y Territorio mexicano. A sabiendas de que los límites entre realidad y simulación son imperceptibles la mayoría de las veces, comencé a incorporar nociones del simulacro y el espectáculo en mis trabajos. Así surgió Si ella es México, ¿quién la golpeó?,mi performance hit, producido y presentado en numerosas ocasiones a partir de 1997. En esta obra me transformo en una "modelo golpeada": un pueblo golpeado y abusado que insiste en presentarse como saludable y atractivo. Mi intención era develar la crisis mexicana y el importante papel que Estados Unidos ha jugado en ella. En esta obra también busqué criticar la desventajosa posición de la mujer tanto en mi país como en el vecino del norte. Sobre una pasarela, modelo -exhibo- distintos vestidos y objetos "de moda" pero también golpes, cortadas y heridas corporales realizadas con maquillaje de efectos especiales. La ropa y los objetos que utilizo son verdes, blancos y rojos -en obvia referencia a la bandera mexicana- y el audio es una pista de rap mezclada con grabaciones de los debates sostenidos en el Senado norteamericano sobre el proceso de descertificación de México en la lucha contra las drogas.

 

IF SHE IS MEXICO, WHO BEAT HER UP?

(Si ella es México, ¿quien la golpeó?)

Fotografía: Eugenio Castro

 

 

Mi obra más reciente, hasta ahora presentada en Experimentica 02,en Cardiff, País de Gales, y en el Museo Universitario del Chopo, es Mientras dormíamos (el caso Juárez). En ella pretendo registrar los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez al tiempo que abordo la permisividad que subsiste en México a propósito de la violencia contra las mujeres. Utilizo mi cuerpo como un mapa simbólico que documenta y narra la violencia en cincuenta de los casos, tomados de reportes encontrados en internet. Sobre una plancha de morgue, la pieza se centra en reproducir en mi propio cuerpo -con un plumón quirúrgico- cada uno de los golpes, cortadas y balazos que estas mujeres sufrieron. Así, mi cuerpo se transforma en un vehículo de representación de la violencia hacia la mujer en Ciudad Juárez, hoy aparentemente institucionalizada.

 

MIENTRAS DORMIAMOS (EL CASO JUÁREZ)

Fotografía: Martín L. Vargas

 

 

Mis experiencias realizando performances y las diferentes formas de interacción que se han establecido en cada una de las presentaciones, tanto con el público como con el contexto, han sido tantas y tan distintas que es casi imposible describirlas. He presentado mi obra en espacios que van de la pequeña galería independiente a la enorme plaza pública, tanto en la Ciudad de México como en otras urbes. Me he enfrentado a espectadores muy receptivos y a otros francamente apáticos.

 

En última instancia, lo que busco con mis performances es provocar reflexiones sobre ciertos fenómenos sociales o políticos, más allá de la disciplina misma. Así, mis trabajos de performance me han permitido entender, utilizar y replantear mi cuerpo como un territorio de resistencia, no sólo en las actividades performáticas sino, sobre todo, en la vida cotidiana.

 

 

Lorena Wolffer


 

Noviembre 2002

 

 

Araceli Zúñiga Vázquez es escritora, poeta experimental y promotora cultural. Investigadora/guionista de radio y televisión educativa (TV-UNAM, Radio UNAM, Radio Educación). Ensayista sobre ciberculturas y vanguardias artísticas. Asesora de proyectos transdisciplinarios sobre arte y multimedia. Miembro del consejo editorial de la revista virtual Clon , de la UAM Xochimilco. Miembro del Consejo del Instituto de Semiótica y Cultura de Masas, centro de investigación y análisis crítico, A.C., Member of IASS/International Association for Semiotics Studies. Curadora y promotora de videoarte, video independiente y video experimental. Coordinadora de las nueve Bienales Internacionales de Poesía Experimental, A.C.

 

 

Si desea ponerse en contacto con Josefina Alcázar:opusnigrum@hotmail.com

 

Si desea ponerse en contacto con Lorena Wolffer: lwolffer@gmail.com

 

Si desea ponerse en contacto con Araceli Zúñiga: postart@prodigy.net.mx

 

 

 

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