Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Evolución de la Belleza

Alebrije de Flor

Alebrijes: El arte de creerle a los sueños

 

Por Ximena Jordán: ximejordan@gmail.com

     “Es como si la imaginación de volviera realidad…” comenta una de mis alumnas al pasear por la exposición de alebrijes monumentales del Paseo Reforma, ciudad de México, en Noviembre del presente año. Y es que ocurre literalmente de ese modo. De pronto, lo que solo la imaginación humana es capaz de mentalizar, está al frente del espectador representado por unos seres enormemente fantásticos. Fueron cerca de 200 alebrijes monumentales los expuestos este año, por lo que la variedad de temas y formas era insospechada. A su vez, el carácter de “monumental” se los da el tamaño de estos seres, los cuales a pesar de ser creados durante todo el año y en distinto formato, para la exposición de la cual hablamos debían de ser grandes. Muy.

 Gran Alebrije interactuando con público 

      Tradición nacida en los años ‘40 y en el mismo estado de México, los alebrijes tienen un origen tan curioso como su misma apariencia. Pedro Linares López, cartonero de oficio y originario de la ciudad de México, es quien extrae a estos seres de su imaginación onírica; aquella activada durante los estados de sueño. En algunos afortunados casos como este, las creaciones de esta imaginación permanecen latentes en la mente del soñador, quien las materializa una vez despierto, en obras que inevitablemente tienen un carácter estético-onírico. De este tipo de proceso creativo proviene la estética del surrealismo francés, y la estética de los alebrijes.

      Al igual que el surrealismo, históricamente los alebrijes encontraron su origen en la imaginación onírica. A pesar de tener esto en común, a estética de los alebrijes no es una estética solo surrealista. Los alebrijes constituyen un acierto estético-creativo independiente con respecto a cualquier forma creativa que se les asemeje. A diferencia del surrealismo, los alebrijes carecen de un componente intelectual tanto en su forma como en su contenido. En cambio, gozan de una conexión con el mundo natural (de ahí su calidad ecológica  y medioambientalista) y con el mundo emocional (de ahí su calidad edificantemente humana) que los hace ser apreciables, entendibles y disfrutables por espectadores de todas las edades. Hasta por los bebés. 

  Alebrije tierno  Alebrije entregando su corazón

      La historia de los orígenes de estos seres toma escena en la Ciudad de México de principios del siglo XX. Pedro, quien era cartonero de oficio, a la edad de 30 años, enfermó quedando inconsciente. En medio de su profundo sueño, intensificado por su malestar, tuvo un delirante sueño. Se encuentra en un lugar desconocido y muy apacible; algo así como un bosque “donde había árboles, rocas y animales”. Todo estaba en calma, él no sentía dolor y estaba feliz de estar caminando en ese lugar. Imprevistamente “las rocas, las nubes y los animales se convirtieron en criaturas extrañas e imposibles de distinguir tales como “un burro con alas, un gallo con cuernos de toro, un león con cabeza de perro”. Estos “animales combinados” gritaban repetidamente una sola palabra: "¡Alebrijes, Alebrijes, Alebrijes!"

      Cuando despertó de ese sueño, Pedro empezó a recuperarse de su enfermedad para sorpresa de los parientes que lo cuidaban. Ciertamente, lo que este cartonero padeció fue un afiebrado delirio que le produjo estas fuertes y extrañas visiones oníricas. Una vez despierto y en vías de recuperación, aprovechó su conocimiento del cartón para representarles estas criaturas a sus seres queridos. Así nace poco a poco la técnica y el arte de los alebrijes. Linares los trabaja disciplinada e ininterrumpidamente hasta su tardía muerte. Es invitado a exponer a Europa y EE.UU. Con la  paulatina exposición, difusión y venta de su obra funda una nueva tradición plástica que forma parte integrante del arte popular mexicano en la actualidad.

   Par de alebrijes voladores    Alebrije nocturno 

        Ahora bien, los alebrijes ¿forman realmente parte del arte “popular”? Sí y no. Por una parte, la inspiración y caracterización de estas creaciones emanan de una tradición, la cual sin duda tiene un componente de leyenda, lo que es propio del arte popular. Con respecto a la diversidad de formatos en los cuales se producen y de mercados en los cuales se comercian, también podríamos afirmar que los alebrijes son arte popular. No obstante, los alebrijes de mediano a gran formato, no parecen pertenecer únicamente a la categoría de "arte popular", sino que cumplen con los atributos para ser considerados obras de arte "popular de autor". Esto, porque ningún alebrije es igual a otro, no son fabricados en serie y aunque obedecen a ciertas normas de composición y materialización, sí expresan un componente de individualidad de cada uno de sus autores, el cual es evidente y determina las diferencias entre uno y otro. Es decir, su autoría es tanto individual como colectiva, el ser de alebrijes les viene de su relación con una colectividad y la singularidad de su forma les viene de su autoría. Y es que vienen del mundo de los sueños, mundo en el cual todo tipo de combinaciones raras, son posibles.

        Los alebrijes tienen “garras para aferrarse a la tierra y alas para no olvidar sus sueños”. Ambas son las máximas para que los seres sean tales. Todo lo demás es mera creatividad de sus autores. El material ideal para su confección es cartón mojado, arrugado y pintado a modo de papel maché. Es el material que, creo, deberían continuar cultivando y desarrollando los creadores de alebrijes, ya que enfatiza el caracter medioambientalista que estas creaciones tienen, no solo con respecto a la combinación creativa que hacen de seres de la naturaleza sino también en relación a su calidad reciclable y biodegradable. Asimismo, en el estado de Oaxaca los alebrijes se realizan en un material también orgánico: la madera. Estos, a mi parecer, no gozan de la aparencia de movibilidad que les otorga el cartón, sin embargo continúan siendo mágicos en sus formas, materia y colores.

  Alebrije platicando     Alebrije entre árboles   

     Encontrarse con ellos en cualquier tamaño es una experiencia digna de ser vivida. No se olvidan con facilidad y generan mucha emoción e interrogantes en el espectador. No solo sus formas son ilógicas e impredecibles; también sus colores son estridentes e invasivos. No son discretos, no quieren pasar desapercibidos, no quieren combinar con el entorno donde se insertan. Más bien es evidente que quieren desordenar, sorprender y causar desajustes para confundir la mente y avivar el espíritu. Nos demuestran que los límites de la creatividad no están sobrepasados, ni siquiera alcanzados por las corrientes de arte contemporáneo occidental, como algunos teóricos del arte tienden a creer.

Alebrije en primer plano, Zócalo ciudad de México      Lo cierto es que los alebrijes están demasiado locos para ser creados por un artista de formación académica. Requieren de un natural desapego a la norma y a la lógica. Necesitaríamos del alma mexicana para poder crear uno de veras; emanan a la singularidad cultural de artistas-artesanos de esta nación y por eso a ellos pertenecen. Una vez creados, como toda obra de arte, trascienden los límites locales de su creacion. Su belleza y contenido toca la sensibilidad de todo quien los encuentra. No son crípticos ni complicados, ni persiguen serlo. Por el contrario, intentan despertar la emoción e imaginación para que percibamos en ellos lo que aparentemente no puede suceder. Pretenden agudizar los sentidos, para que el espectador sea capaz de captar sus múltiples detalles, curvas y colores.

      Pedro Linares recibió el Premio Nacional de las Artes por su trabajo. En la actualidad eximios artistas-artesanos, especialmente del estado de México y Oaxaca, continúan creando los alebrijes que Linares "dio a luz" desde sus delirios hace ya más de cincuenta años. Extraordinarias criaturas que detonaron el talento artístico de un iluminado cartonero, en la actualidad son reconocidas como parte del acervo artístico mexicano, de alto valor a nivel mundial:  “Los Alebrijes”.

      Encontrarse con uno es algo que hay que hacer antes de dejar este mundo. No estoy haciendo la metáfora. Cuando los vea, recordará este artículo.

 

Ximena Jordán

Master in Art Curatorship, Melbourne University

Licenciada en Estética PUC

Email: ximejordan@gmail.com

Imágenes: Ximena Jordán y  Verónica Jordán

Referencias: http://www.alebrijes.com.mx/

 

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Escáner Cultural nº: 
143
wowwww excelente publicación saludos!!!!
Ximena!Gracias por el articulo. Tienes razon al decir q se fabrican con desapego a la razon o la logica...parecen seres mitologicos de aquellos antiguos mapas, que eran dibujados en el mar o en el aire y q asustaban a los navegantes...aunque creo que los colores vivos los hacen adoptar una naturaleza distinta, que los hace alegrar cualquier espacio...cuando vaya a Mexico, ya se lo que quiero traer : ) (disculpa la ortografia pero mi telefono no tiene acentos y escribo desde el).Saludos :)
Los alebrijes son de esas cosas en la vida que no te puedes olvidar una vez que los conoces, pues sus colores intensos y chillantes, las formas tan locas y la historia que viene detrás de ellos los hacen realmente maravillosos. ¡Qué bueno que a Linares le dio su ataque de locura y creó estas obras de arte! En realidad, para fines de platicar sobre los alebrijes no se me hace relevante darles una categoría académica (siempre quieren categorizar todo). Hay de todos tamaños y hasta para comerciar con ellos existen.Como piezas contemplativas cumplen muy bien su función, podrías quedarte horas maravillado con cada alebrije, puesto que cada uno es único y tiene su historia. Es hermoso verlos en lugares comunes a todos, tales como Reforma o el Zócalo; en cambio, si los pones dentro de algún museo cambiaría el sentir y la experiencia se tornaría muy diferente. Estoy de acuerdo en que se consideren como arte popular, ya que se arraigan a México y forman parte del folklor de nuestro país (sobre todo de los estados quemás los maneja). Si dicen alebrijos hay una relación rápida y directa con este país tan bello. Cualquiera podría hacer un alebrije, pero no cualquiera tiene la técnica y la práctica para hacer estas verdaderas obras de arte. Nancy Medina Servín 6to. Semestre en Estudios y gestión de la cultura
Los alebrijes me encantan, son una combinación de varios animales reales e imaginarios con colores chillantes y felices. Creo que cualquiera los podría hacer pues como dices todo el mundo sueña y el imaginario de cada persona es tan infinita que si se lo proponen se podría. Eso sí, la técnica y la paciencia para hacerlo no todos lo tienen. Para mí, los alebrijes son parte del Arte mexicano. Muy buen artículo.
Me pareció un muy buen artículo, porque nos recuerda el valor que tienen los alebrijes como objetos artísticos o artesanías; abre la discusión sobre la categoría que deberían de recibir. Creo, y sin la intención de ser nacionalista, que los alebrijes son verdaderas obras de arte, que tienen consigo una carga histórica y cultural que pertenece a todos los mexicanos, pero que de igual forma, el artista le da su toque personal que lo convierte en algo original e irrepetible; por lo tanto ahí ya contamos con varias características que son pertenecientes a la obra de arte. En cuanto al comentario de mi compañera Nancy, estoy de acuerdo, y de hecho me hizo pensar en la lectura que hicimos sobre las artes plásticas de Octavio Paz. Los alebrijes son seres tan peculiares y alegres que no tendrían una cabida en un museo encerrados o resguardados sin que nadie los apreciara; el que los puedas encontrar mientras caminas por el centro de Oaxaca, o enfrente de un quiosco de un pueblo del Estado de México, los hace más hermosos y disfrutables.
"Lo cierto es que los alebrijes están demasiado locos para ser creados por un artista de formación académica. Requieren de extrema genialidad, de un natural desapego a la norma y a la lógica. Necesitaríamos del alma mexicana para poder crear uno de veras; emanan a la singularidad cultural de artistas-artesanos de esta nación y por eso a ellos pertenecen." Precisamente como se menciona en el artículo, para crear un alebrije se necesita mucho más que una formación académica, se necesita tener en el corazón y los ojos a México, un país lleno de formas y colores infinitas. Encontrarse con un alebrije implica una experiencia estética inigualable. La personalidad que adoptan estos seres es tan indiviudal como su autor, implica mirar hacia su alma. Por ello, no nos cansaremos de mirar alebrijes pues comprendre conocer a alguien completamente nuevo, a alguien lleno de posibilidades de ser.
Sin duda, los alebrijes forman parte de la identidad Mexicana. Crean por si mismos historias, te llevan a otros mundos al sólo observarlos y te permiten experimentar asombro, miedo, alegría, ternura, etc, nada se les escapa y te cautivan. Como se mencionó en el artículo, cada alebrije tiene identidad aunque pertenezcan al arte popular mexicano. Sin embargo, siempre he tenido problemas con la clasificación o categorización de las obras artísticas ya que a mi parecer, y mencionando que no se mucho de arte, que estas clasificaciones si bien si nos sirven para entendernos en un mismo código, limitan a las obras ya que nos podríamos topar en un encasillamiento muy riguroso o encontrar en un futuro estas piezas en otra categorización. Pamela Carrillo Estudios y gestión de la cultura Sexto semestre
Creo que el Paseo de la Reforma busca representarse como un espacio multicultural dónde varios aspectos de la identidad mexicana puedan se aprhendidos por los habitantes de la ciudad de México. Es un espacio que busca caracterizarse por legitimador de aquello de debe conformar dicha identidad. El albrije es una tradición artesanal y de folclor extremadamente creativa y elocuente de exorcizar los demonios. La Chimera bananera podríamos llamarle. ¿Qué representa tal monstruo para el imaginario del mexicano? Es una aproximación muy alegre de acercarse al mundo mísitco y misterioso del sueño y de lo no-humano. Es el miedo personificado y superado. Bello artículo. Saludos Ximena.
Los alebrijes nacieron como materialización de un sueño delirante de un hombre con manos de ángel y corazón de niño, sus llamativas formas y colores, y su originalidad inigualable les han dado un reconocimiento internacional. Considero difícil e incluso inútil tratar de catalogarlos como artesanías, arte popular o simplemente arte, pueden ser todas y ninguna dependiendo del punto de vista. Por lo tanto el comentario acerca de que un artista académico no sería capaz de exhalar tanta creatividad y supurar tanta locura como para realizar un alebrije me parece impertinente. A lo largo de los años la técnica de los alebrijes ha evolucionado, el papel maché si bien aparenta dar forma y movimiento al alebrije no puede valerse por si solo, la estructura de alambre de acero reforzado que se encuentra en su interior es la base para darle vida a la quimera, pero pocos saben que lo nudos, vueltas y la manera de elaborar el esqueleto implicaron años de perfeccionamiento y que hoy en día son un estándar en la elaboración de alebrijes de cartón. Decir que un artista egresado de una escuela es incapaz de hacer dichos nudos y rellenado además de un aporte creativo es a mí parecer menospreciar el trabajo de Pedro Linares, que con astucia y habilidad logró concretizar sus sueños y ganar el Premio Nacional de las Artes de igual manera que pudo hacer cualquier destacado artista académico. La academia ofrece las bases para una técnica y una base intelectual sólidas, la “locura” puede desarrollarla cualquiera que tenga un sueño.
Cuando se clasifica el arte, y más en la actualidad, no se puede ser pragmático. El valor del arte mismo no recide en la forma que es clasificado o abalado por los teóricos, sino por su creatividad. Como se menciona en el artículo no podemos decir que los Alebrijes son arte popular u obras de arte; pero si que desde su origen han sido inovadores y que representan el imaginario descabellado de su autor; es ahí donde radica su verdadera belleza. Sofía Gabriel
Los alebrijes me pareces una maravilla! y creo que la frase más atinada para describirlos es con la que empieza este artículo "es como si la imaginación se volviera realidad" y no podría estar más de acuerdo ya que te dan la oportunidad de expresar hasta lo más loco y profundo, me encantan sus formas pero sobretodo sus colores.
Creo que es muy interesante que hables de que estos seres vienen de un mundo onírico, lleno de imaginación y creatividad, donde no necesariamente se siguen las reglas de la lógica. Creo que son estas cualidades las que hacen que estas piezas gigantes nos asombren tanto cuando las vemos. Nos impactan por varias razones: por un lado sus dimensiones, por el otro, el dominio de la técnica y por supuesto, las distintas combinaciones de animales y los colores brillantes que se utilizan en su ejecución. A mí personalmente me fascinan. Son evidencia de esta maravillosa tradición que inició hace más de 50 años con Pedro Linares López y que, por suerte, se mantiene hasta hoy.
Los alebrijes sin duda son emblemáticos de la cultura popular mexicana: un referente nacional que las personas al rededor del mundo identifican como evidencia del colorido, destreza, creatividad y folklor de nuestro país. Su creación demanda ingenio, imaginación, habilidad, y sobre todo, corazón; un alebrije no se logra con mera técnica, el artista debe estar dispuesto a plasmar sus sueños y dejar una parte suya en la obra. No se necesita ser un artista de Academia para dar vida a una de estas criaturas mágicas y místicas, manos expertas que han pasado la tradición de generación en generación pueden comprobarlo; sin embargo, mientras conserve alegría y algo de locuacidad en el alma, un "Artista" es más que capaz de lograrlo.
Este artículo me recordó mi niñez… mi afán por tener uno de estos seres fantásticos, el artículo da datos precisos, como el lugar del evento y algo de historia para entender cómo funciona su mundo onírico y sus materiales con los que los fabrica, me gustó el final.
Los alebrijes son un deleite visual, y es bueno que estén en el zócalo, porque así mucha gente que no está familiarizada con esta expresión oaxaqueña, la disfrute. El zócalo siempre convoca mucha gente.Es importante también no sucumbir y adquirir imitaciones de China
Sin duda alguna, este artículo recuerda lo que vimos en clase con Octavio Paz. El artículo es importante también ya que podemos empezar una discucuión acerca de la diferencia entre arte y artesanía. Algo que no debemos dejar pasar es que sea clasificado como sea, los alebrijes son parte de la identidad nacional,y poseen una tecnicidad deslumbrante.
El origen de los alebrijes que se menciona en el artículo me hace recordar el concepto de Lo real maravilloso que se expone en el prólogo de la novela 'Lo real de este mundo' de Alejo Carpentier. Sin tratarse de los alebrijes, también refiere al surrealismo gastado en Europa de un abrevadero de clichés al que acudían los artistas nacidos después de la vanguardia y a cómo en América había una situación parecida, sin que nadie se propusiera 'académicamente' hacerlo. Ciertamente los alebrijes reflejan por sí mismos y sin hacer mucha reflexión la naturaleza a veces paradójica del ser humano.

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