Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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NUEVO TERREMOTO: EPICENTRO MEHUIN

 

Por Alvaro Oliva
alvaro_oliva@hotmail.com


Con el lamentable movimiento telúrico que nos afectó el verano pasado, la polémica de la construcción del ducto de la celulosa Arauco pasó a segundo plano, sin embargo ya fue aprobado el permiso ambiental para su instalación, en la caleta de Mehuin. De esta forma, nos enfrentamos a un nuevo desastre pero, esta vez, provocado por el hombre y disfrazado por investigaciones ambientales que si bien se basan en rigurosos estudios no dejarán de causar algún daño a los ambientes acuáticos, y en consecuencia, a la subsistencia de los pescadores de la IX y X región.

Para ser más exactos el proyecto aprobado por el COREMA, de la Región de los Ríos, se llama “Conducción y descarga al mar de los afluentes tratados de Planta Valdivia”.Con este permiso ambiental el ducto evacuaría los residuos de la planta Valdivia a través de 36,9 kilómetros en tierra y 2.075 metros de emisario submarino, contemplando transportar las descargas líquidas tratadas hasta la caleta Mehuín, en el sector de Bahía Maiquillahue.

La obra pasaría por los predios de la propia empresa, Forestal Valdivia S.A., atravesando la ruta 5 Sur y el Río Cruces, luego una franja fiscal de caminos y algunos terrenos particulares, para volver a ocupar terrenos propios y llegar al estero Daulluco.

Arauco destacó que el trazado de la tubería no contempla su paso por la zona urbana de San José de la Mariquina y que CONAMA X Región seleccionó a la empresa canadiense EcoMetrix Incorporated como consultora experta para analizar las alternativas factibles de disposición final de esos efluentes.

La consultoría recomendó, entre otros sitios, el vertido en el mar costa afuera, pasando la zona de la rompiente, en playa Grande de Mehuín. El Proyecto contempla un emisario submarino de 2.075 m., más del doble de lo requerido (EcoMetrix recomendó 1,0 Km.), con una descarga a una profundidad de 18 metros (EcoMetrix recomendó 15 m.) por lo que cumpliría ampliamente con el estándar señalado por los expertos.

Con estas características es imposible no pensar que existe un esfuerzo por no dañar el entorno, sin embargo, a fin de cuentas se trata de una intervención que no es natural y que las mareas se encargarán de llevar los residuos a lo largo de la costa de la IX y X región alterando la limpieza de esas aguas. Esta situación de daño ambiental ocurre en un época donde el ser humano ya no puede darse esos lujos como sus antepasados, no estamos en un momento adecuado (y acaso alguna vez lo estuvimos) de tomar una posición desafiante ante los escasos recursos naturales.

Aunque no se pueden desconocer los esfuerzos por hacer las cosas bien, sin embargo, en este caso, no se trata de eso, sino de ser más simple, sólo pensar porque un gran negocio que beneficia con grandes ganancias al directorio y altos cargos daña a toda una sociedad y lo que es peor, al mar. Por qué no incentivar alternativas turísticas que utilice a mano de obra local en algo menos dañino. Estos argumentos suenan simples y fáciles de comprender, sin embargo su claridad no satisfacen a la ambición de un pocos.

Las aguas no serán las mismas, aunque sean tratadas, el espumoso mar de esa maravillosa zona de Chile será mancillado y una vez más, la aldea medieval en torno al castillo pagará sus impuestos: pescadores, comunidades mapuches, pequeños empresarios, chilenos etc.

 

Escáner Cultural nº: 
125

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