Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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¿ES LA MODA UN LENGUAJE SUPERFICIAL?


Por: Ricardo Pizarro
ricardo.pizarro.c@gmail.com



Con esta pregunta abrí el 2do semestre las clases de dibujo, que imparto en la escuela de diseño de vestuario del instituto profesional AIEP, proponiendo un pequeño debate en la sala de clases o taller que, para mi sorpresa generó bastantes controversias y en algunos casos muy marcadas posiciones respecto del tema.

Dado mi proveniencia del campo de las artes visuales (contemporáneas) me resulta muy interesante observar y revisar el lenguaje de la moda, y con esto, específicamente, el diseño de vestuario como disciplina, sobre todo porque la moda constituye un lenguaje porsupuesto enmarcado dentro del ámbito visual, y que es al mismo tiempo muy influyente en el campo social.

Desde una mirada absolutamente prejuiciosa, me atrevería a decir que la moda, desde las artes visuales contemporáneas aparece (como lo plantié a modo de provocación dentro del debate), como  una "exaltación de la superficialidad", en su sentido estricto, como un lenguaje que opera en y desde la superficie y que, como sabemos merodea un conjunto de aspectos que se circunscriben en un plano superficial (frivolidad, snobismo, glamour, etc.) todos los cuales se ligan al tema de la apariencia o de la representación estética de la vestimenta dentro del campo social.


Ser, Parecer y Aparecer

Luego de lo que somos; el ser, viene el parecer o el aparecer, lo que somos en el fuero interno, se distancia tal vez, de lo que parecemos, y puede distanciarse más aún del cómo queremos ser vistos; nuestra apariencia.

El ser mismo como cuerpo, aparece desde su superficie (piel) con sus rasgos identitarios; raza, tez, color de pelo, color de ojos etc, que ya hablan como imagen proyectada, de su apariencia, situando al individuo en ciertos estatus o clasificaciones de raza o clase.

Entonces, luego de la piel como vestimenta de la estructura de nuestro organismo-cuerpo, luego de esa superficie presentacional de ser y parecer (cuerpo), se suma la vestimenta y la moda como otra vestimenta, como  otra apariencia, esta vez con la chance de poder ser más o menos elegida por cada uno (digo más o menos pues habría que preguntarse hasta que punto uno elige lo que viste) y otras tantas heredada por el contexto cultural como herencia de tradiciones.

La vestimena puede entenderse entonces como "una superficie sobre la superficie del cuerpo", el cual mucho más allá de su pragmatismo más funcional, opera como lenguaje visual que comporta y maneja los niveles de aceptación o disidencia en los distintos contextos y funciones dentro del diversificado campo social.

Se ha hablado largamanete sobre este punto, digo, el cómo opera la imagen del individuo dentro de los mecanismos de inclusión en distintos roles, sociología, sicología, marketing, diseño y publicidad, por nombrar sólo algunos de los puntos de vista que circulan el tema. Más en este texto y reflexión abierta, me interesa mantener la mirada sobre el poder del lenguaje de la moda frente al individuo usuario y consumidor consciente o inconsciente.

Consciente o no, el lenguaje del vestir, aparentemente más que cualquier otro maniefiesto, aparece hoy por hoy como la expresion visual de identidad, que reconoce el fantasma de ciertas posiciones dentro de nuestro sistema. De aquí diversas tribus urbanas se muestran en primera  instancia de su aparecer, desde la superficie del vestir que habla visualmente y determina códigos de identidad e inclusión a un grupo determinado, sin que esto tenga o posea mayor trasfondo consciente , léase aproximación política, maniefiesto, principios etc. 

Aparentemente en estos grupos basta no con una elaborada posición político social, crítica o reflexiva, sino con el MODO como me visto; con el aparecer (vestido) de un determinado modo. Muchas de estas tribus se sostienen sólo o en principo por la superficie estética, góticos, pokemones, emos, pelolais, por nombrar sólo algunas de las identidades más definidas, que después incluso tienden a mezclarse produciendo híbridos impensados, cuya identidad queda marcada por fragmentos de origenes diversos, traídos por la globalización, así por ej, los llamados pokemones, que cultivan una estética dada por diversas influencias extranjeras ligadas a la música principalmente anglo, bailan a su vez reggaeton, un ritmo venido del reggae proveniente de la cultura jamaicana y profundamente insertada en la identidad latina centroamericana.

Otro ejemplo es el punk, movimiento extraordinariamente político y antistémico cuyo auge alcanzó  enorme fuerza, convirtiéndose en un referente muy influyente también desde su lenguaje visual. Hoy luego de la caída de su apogeo, parece quedar sólo su apariencia, su aparecer, como una cáscara o consigna estética inofensiva, en el sentido de que ya fue asumida por los sistemas y convertida en una otra moda, en superficie estética.  Algo así como comerse un yogurth en el supermercado, aunque sabemos que es un acto insubordinado o rebelde que ataca el sistema (supermecado), éste ya lo tiene pre-supuestado, asumido desde el pragmatismo de mercado, sobre todo porque no es ya un acto desconocido, y por lo tanto, aparece desde antes neutralizado y convertido en merma, esto es, su impacto ya está asegurado no representando pérdida alguna para ese sistema, en una sola palabra, insisto, inofensiva.

Ahora bien, volviendo al tema de la moda, señalo aquí sólo algunas de las respuestas de los alumnos, en relación a la pregunta inicial de este texto y del debate propuesto en clases, que definen y traen a discusión distintos prismas para abordar el problema:


¿Es la moda un lenguaje supeficial?

Cristian Spuler responde:
"Sí, si es que entendemos el concepto de moda como la valoración momentánea de una tendencia traducida en un producto determinado.
No; si entendemos el concepto de moda como la constitución de un estilo (o tendencia) que es reinterpretada constantemente hasta convertirse, por ejemplo, en una representación universal" 

Nicol Poblete nos dice:
"Sí, es totalmente superficial porque uno es capaz de juzgar a una persona sólo con mirar como se viste. Si quiero identificarme con un grupo urbano me visto como ellos y todo el mundo sabrá cual es mi postura o mi forma de ver la vida."

Viviana Cortés respone:
"La ropa cumple una función muy importante desde la prehistoria. La moda es un lenguaje de la sociedad, el espejo de lo que estamos viviendo históricamente, una diseñadora dijo "yo si estuviera muerta no necesitaría ver a la gente, sólo con ver su ropa y la moda que se está llevando, sabría exactamente por lo que está pasando el hombre, la sociedad o la política".


Extracto de Nogal sobre papel. Por Tamara Loyola.

Bien, como puede apreciarse en esta pequeña selección de respuestas, el tema tiene muchos enfoques, dado que la pregunta encierra en sí a la moda más que como un concepto, como un lenguaje, que básicamente encierra dos posturas distinas; el creador de prendas (diseñador de vestuario) y el usuario o consumidor. 
Ahí la primera determinante, si la moda o el diseño de vestuario se conforman como un lenguaje, y es estudiado en un escuela específica, pues se debe hacer una separación disciplinar en cuanto creador y ususario. Las respuestas aquí recogidas son todas de alumnos, es decir, agentes disciplinares en formación, personas con un interés específico en el tema, que están teniendo acceso al lenguaje  y su engranajes contituyentes. Para ellos obviamente el tema es siempre relevante, y por sobre todo los sitúa como creadores, vale decir, como agentes con dominio del lenguaje, para diseñar confeccionar o dirigir la creación de prendas con un conocimiento estético e histórico base, conocimiento que a un usuario común le es desconocido e incluso irrelevante.

Desde acá, se desprende otro ingrediente gravitante del lenguaje de la moda, y es su absoluta comunión con las éticas de mercado, todos sabemos que la moda finalmente es un producto que debe comercializarse ojalá masivamente o buscar su círculo de clientela exclusiva. En este sentido, la moda actúa de la mano con la plubicidad y sus mecanismos de seducción y frustración, que originen siempre nuevas ansias de adquirir una nueva tendencia. La palabra moda deriva del francés mode y éste del latín, modus, modo o medida. Si bien esta medida o modo puede imbricar muchos aspectos ligados a la cultura y sus costumbres, en la actualidad sus procesos de renovación se han acelerado a un ritmo vertiginoso ligados a la voracidad del mercado. Tanto así, que hoy no se entiende el concepto moda sino es en su dependencia a la dinámica cíclica de mercado, la moda necesita ser cíclica en cuanto debe renovar (e innovar) constantemente su producción estética.


Extracto de Nogal sobre papel. Por Yasna López.

Uno de los argumentos más expuestos por los alumnos para decir que la moda no es superficial, es que el vestir constituye identidad, y dentro de todo subjetividad de expresión, pero el tema es delicado pues, la moda crea identidad (o ilusión de identidad) en constante renovación, es una identidad por decirlo así movedisa y cíclica. El punto es importante porque justamente la moda en este sentido se aleja irremediablemente de otros conceptos que siempre la han rondado, pero que se contraponen por su dinámica, me refiero específicamente a las costumbres y tradiciones. Es la tradición en suma contrapuesta al lenguaje de la moda (moderna), pues la tradición es por definición sedimento. La tradición no es cíclica, sino que es una identidad que trasciende todo contexto, permaneciendo como identidad sin importar las modas del momento. La tradición y las costumbres no se dejan llevar por las inercias del mercado de la moda, sino que al contrario es la moda la que se nutre de ellas sin por esto llegar necesariamente a modificarlas.

A modo de insinuar una posible conclusión que de todas formas quedará abierta a otros eventuales acercamienos al tema, sobre todo los alcances que dicen relación con planteamientos éticos dentro de la moda, en cuanto a asumir posturas ecológicas o autosustentables. Creo muy necesario y productivo determinar los elementos que constituyen el lenguaje. Primero, habría que decir que efectivamente el lenguaje de la moda es superficial, no me refiero en un sentido peyorativo, sino al cómo opera como lenguaje, la moda opera desde dos superficies fundamentales; la superficie ropa o vestimenta (superficie sobre la suerficie del cuerpo), y la superficie visual-estética, es decir, el plano de relaciones y referencias visual-simbólico, que insisto, puede llegar a hablarnos de temas con mayor profundidad pero que siempre lo hace desde la superficie como soporte. Para argumentar este último punto sería muy práctico comprender el mecanismo más básico desde donde opera la moda.

Percibir el lenguaje de la moda, pasa indefectiblemente, así como toda disciplina visual, por un sentido fundamental; la vista. La vista es uno de los  sentidos que posee nuestro cuerpo para percibir las distintas naturalezas de estímulos provenientes del exterior de este, los sentidos se clasifican en cercanos y lejanos, siendo la vista el más lejano, pues su radio de registro es el más amplio, sin embargo, el fenómeno de la visión registra sólo la "imagen" de lo que se está viendo, en un sentido estricto es una interpretación retiniana del entorno, que reproduce una imagen en nuestro cerebro, una imagen de la superficie (estética) y sólo de la superficie de las cosas, que luego al ingresar a nuestro cerebro y su complejo aglutinado de referencias, integra interpretaciones simbólicas, emocionales, poéticas,  históricas, críticas, etc.

Tal vez el gran elemento que separa el lenguaje de la moda, de las artes visuales (críticas) es, su objetivo y función como producto, la moda debe vender, depende de su venta (exclusiva o masiva), quedando enmarcada en el campo de fuerza del mercado, como centro de gravedad, evidenciada en el binomio oferta y demanda, sin embargo, tal como la publicidad, la moda o el diseño de vestuario como disciplina, al constituirse como un lenguaje, deja un margen abierto de posibilidades que pueden derivar de lo más funcional o superficial, hasta posturas más críticas o comprometidas, que tienen que ver sólo con la postura y compromiso del sujeto creador detrás de ella.

Un lenguaje es siempre un canal o herramienta dispuesto para decir o expresar lo que se quiera. Habría que preguntarles entonces a cada autor, a cada diseñador de vestuario, cómo conciben su rol como creadores, si sus objetivos van de la mano sólo con las exigencias y demandas de mercado, o si les interesa poner en circulacion más allá de éste, su particular visión, experiencia y sobre todo experimentación dentro de su disciplina, de modo de comprometer un ensanchamiento también ético dentro del plano meramente estético.

Ricardo Pizarro 

Santiago, Octubre de 2009

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