Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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EVA (La Palabra)

 

 

"Algunos quieren un texto (un arte, una pintura, lo que sea, pero 'creación') sin sombra, separado de la 'ideología dominante', pero es querer un texto, un arte, sin fecundidad, sin productividad, un texto estéril, como el mito de la Mujer sin Sombra. El texto (el arte) tiene necesidad de su sombra: esta sombra es un poco de ideología, un poco de representación, un poco de sujeto: espectros, trazos, rastros, nubes necesarias. La subversión debe producir su propio claroscuro." (Roland Barthes, El Placer del Texto).

He de confesar que me fascina la expresión "un poco de sujeto", tan inteligentemente humilde, tan elegante y precavida, tan conocedora, en definitiva, de los peligros -estéticos- que acarrea la inflación de un Sujeto que se auto presenta con la brutalidad y grosería de su propio Absoluto. ¿Y qué decir de la no menos hermosa frase, insuperable, de "la subversión debe producir su propio claroscuro"? que parece estar diciéndonos de la importancia de escenificar (eso es, de 'teatralizar') lo 'ilegible' de toda creación artística, como si ese caravaggiesco fundido en negro, o ese claroscuro, fuera la cifra de todo aquello que no hemos podido decir, que no lo podremos decir jamás, como siempre sucede en toda relación amorosa. Pero lo hemos intentado.

De ahí que la imagen (el texto), "toda imagen", se encuentra siempre en el límite de la visibilidad. Incluso la más fielmente representativa no es más reconocible que un "Cuadrado" de Malévich. Lacan, hablando sobre la experiencia amorosa, dice lo siguiente (habla el sujeto activo, el que necesita amar más que ser amado): "No te amo por tu bello rostro, tus labios, tu cuerpo... sino que encuentro bello tu rostro, tus labios y tu cuerpo precisamente porque te amo". Es decir: mientras te amo escribo un texto que únicamente puedo leer yo, pues está escrito en la lengua indescifrable que únicamente yo conozco: cuando me muera, o cuando el amor finalice, esa lengua se habrá perdido para siempre. Se diría que la frase de Lacan también la podría haber dicho Werther por boca de Roland Barthes en "Fragmentos de un discurso amoroso". Insisto: toda imagen se encuentra siempre en el límite de su propia visibilidad, como también sucede en toda realidad sentimental y afectiva. Y paradójicamente esa "falta de luz" es la mejor representación posible para significar (contemplar) un rostro, unos labios y un cuerpo profundamente amados y vividos hasta la más incuestionada ceguera, hasta la más luminosa y bella obscuridad. O al menos mientras la pasión (otro "texto") sea capaz de producir la subversión de su propio claroscuro.

Luis Francisco Pérez

 

 

 

Luis Francisco Pérez es madrileño (el año no importa), crítico y teórico del arte contemporáneo (comisario ocasionalmente, muy poco, pero sí con muchos catálogos de muestras a sus espaldas), si bien la música clásica y la ópera cada día le exigen más cuota participativa, tanto de placer sensual como de estudio y análisis. Desde mediados de los ochenta ha escrito y colaborado en y con todas las revistas españolas de arte, las mismas que ha visto desaparecer una detrás de otra, así como también en Europa y Latinoamérica. Sigue escribiendo. Sigue amando.

Escáner Cultural nº: 
201

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