Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Evolución de la Belleza

 

Literatura sin lectura: más de poesía visual

 

Por: Ximena Jordán.

Correo electrónico: ximejordan@gmail.com

 

Poesía concreta, y visual

El domingo 9 de marzo del presente año 2014 se celebró en el Palacio Nacional de Bellas Artes el lanzamiento de la 1ª recopilación de Poesía Visual Mexicana, un vistoso libro en formato grande que lleva este mismo nombre. Para la mayoría de los lectores de literatura de todo tipo, la publicación de este libro es un suceso original, pues la poesía visual aún no es conocida a nivel masivo. Probablemente, quienes están particularmente interesados en la evolución de las artes en general, se han topado, en sus andares como espectador y/o lector, con alguna obra de poesía visual. Sin embargo, para la generalidad del público es aún la poesía visual algo desconocida. Considerando que el nivel de su conocimiento y comprensión aún es bastante relativo (lo que la vuelve un género literario intrigante) hablaremos de poesía visual en el presente artículo. No hablaremos exclusivamente de poesía visual mexicana, sino del fenómeno tal como se ha dado en distintos países occidentales durante lo últimos 50 años, sin perjuicio que el lanzamiento de esta antología haya sido el evento que suscitó el tratamiento de este tema.

 

           

            Poesía visual es poesía que se escribe y al mismo tiempo, que se ilustra. Es una simbiosis entre la palabra y la figura formada por la palabra, para alcanzar una significación integrada por ambos componentes. De esta manera, los poetas visuales ocupan el idioma en cuanto a su significado convencional y en cuanto a su posible decodificación a nivel estrictamente visual, combinando (en la mayoría de los casos) ambas significaciones en la elaboración de un mismo poema. Este estilo de poesía tiene antecedentes antiquísimos. En el caso particular de Occidente, sus orígenes se remontan a la Grecia Clásica del 300 a.C. con los trabajos del poeta Simmias de Rodas. De acuerdo con el Dr. Rodolfo Mata, académico de la UNAM y experto en la materia, un poema visual nos invita a “ver para leer”, proceso perceptivo que es necesario para entenderlo e interpretarlo ampliamente.

       Alternativamente a poesía visual, este estilo literario toma el nombre de poesía concreta, apelativo que también hace alusión a sus características. Lo que hace la poesía visual, o concreta, es vaciar a la palabra escrita, tomada como ente formal, de su significado convencional para así apreciarla visualmente. Esto, con el fin de otorgarle un significado que se desprenda de su misma apariencia, que se extraiga de la mera forma por la cual reconocemos la palabra a nivel visual. Este es el significado “concreto” de la palabra[1] el cual es ocupado por el poema visual para complementar el significado estipulado de la palabra en cuando idioma, el cual es mayoritariamente abstracto[2]. Al respecto, en su genial texto Manifiesto de la Nueva Poesía (1969) el uruguayo Clemente Padín afirma que en poesía visual “El lenguaje rompe con la tradición lingüística que se ha empecinado en definirlo por su función y no por su primaria condición de objeto”. Esta primaria condición de objeto referida por Padín es justamente "lo concreto" del lenguaje. En este ámbito concreto de los signos linguísticos, es por donde indaga la poesía visual, con el objetivo de hacerlo evidente a los ojos del espectador-lector. De esta manera, un poema visual logra que el lenguaje sea comprendido y apreciado en su (poco conocida) concreta y visual dimensión.

       Eugen Gomringer es el poeta boliviano-suizo que primero acuñó el término poesía concreta. En el año 1953, residiendo y trabajando en Berlín, Alemania, llama así a este tipo de creaciones literarias-visuales que juegan con la materialidad del lenguaje. A continuación, uno de sus poemas concretos.

 

 

Algunas variaciones en poesía visual

A veces, este ejercicio creativo consistente en otorgarle significado a la apariencia visual de las formas del lenguaje, no se hace con palabras completas sino solo con algunas letras. Así, nos encontramos con poemas visuales íntegros que ocupan ¡una sola letra! y con otros que se componen de muchas letras conjuntas que no están organizando palabra alguna, a pesar de lo cual están significando algo que el poema mismo presenta como evidente. Ejemplos de estos dos tipos de poesías visuales están retratados en las siguientes imágenes de obras del Joan Brossa, eximio poeta visual catalán cuya vasta e interesante obra está disponible en varios sitios de Internet, entre ellos el de la fundación que lleva su mismo nombre: http://www.fundaciojoanbrossa.cat/

 

           

      

       En otras ocasiones, para conformar un poema visual, los poetas ocupan palabras y/o las letras tal cual como el respectivo idioma las ofrece, solo que jugando con la ubicación de estos signos y a veces, agregando detalles gráficos que le dan sentido a esta alteración. De esta manera, logran complementar armónicamente el sentido idiomático pre-existente a la palabra con un mensaje visual que, significando lo mismo, lo enfatiza. Consecuentemente, el significado de la palabra, nos llega por ambos mecanismos perceptuales: el intelectual y el visual. Así se ve en la siguiente creación de Mikel Jauregui, poeta español originario de Bilbao. En esta, pequeñas modificaciones a la palabra "techo" le otorgan a este vocablo un manifiesto sentido visual.

 

                                                                                            

 

        En otros poemas visuales, las formas lingüísticas son intervenidas por el poeta de una manera tal que las mantiene reconocibles por el lector-espectador, pero presentadas con alteraciones visuales que crean un nuevo significado para aquellos signos lingüísticos, el cual coexiste con el significado convencional y abstracto, complementándolo. En este caso, el poema visual puede ser comprendido en tres fases de significación: la primera es la de los signos lingüísticos en cuanto idioma, la segunda es la del nuevo significado “visual” que le aporta el poeta a la ubicación de estos signos y la tercera fase sería la integración de ambas fases de significación en una sola, en la cual se relacionan entre sí conformando el sentido complejo del poema visual en su totalidad. Este tipo de poemas visuales presentan claramente lo indicado por Rodolfo Mata en el prólogo de Poesía Visual Mexicana (2014), texto donde el investigador afirma que “El enigma del poema visual puede tener diferentes niveles de cifrado y las claves para integrar su narración pueden pertenecer a distintos campos de la experiencia, lenguajes y códigos”. A este tipo de creaciones corresponde el poema visual de la imagen siguiente, la cual analizaré brevemente a continuación de la misma.

        El poema visual Paz-Pan no es de autoría mexicana, sino del poeta uruguayo Clemente Padín. Elegí presentar detenidamente este poema porque es más popular de su género en nuestro continente y no es difícil imaginar por qué. Es un poema visual tan asertivo como ingenioso en su composición, lo que lo hace ser fácilmente comprensible en su significado más profundo. Lo invito a que lo observe por tan solo treinta segundos, y así perciba su mensaje. A través de este ejercicio, se percatará de la peculiar genialidad presente en la poesía visual. Las palabras figuradas se vuelven mensajeras visuales instantáneas de lo que quieren significar. Para entenderlas, no tenemos que pensar sobre ellas, sino simplemente observarlas, tal como se observa una obra de arte visual.

 

                                                                                         

         Si no hay pan para todos los seres humanos, no reinará la paz entre ellos. Esta premisa económico-social que continúa produciendo conflictos en varios lugares del mundo, es justamente la que se nos hace patente en la interacción visual de estas dos palabras: Pan-Paz. Cada una de estas palabras está “rellenada” con imágenes de fotografías de varias personas juntas, quienes en el contexto del poema, comparten un espacio visual común. Estas imágenes fácilmente representan personas que efectivamente cohabitan en un mismo lugar: comuneros, pobladores, ciudadanos, etc. Así, de modo concreto pero a la vez complejo, este poema visual expresa la necesidad de que para que haya Paz entre la gente de un pueblo, debe haber primero, como uniforme condición, Pan para todos quienes lo habitan y lo conforman como unidad socio-cultural humana. Sin duda, un concepto que el presente poema visual logra trasmitir más efectivamente que varios discursos políticos y teorías socio-económicas. Así, la genialidad de este poema necesita solo de seis letras, poéticamente re-ubicadas y retocadas, para dar a entender lo que otros explican con centenares de concatenados verbos.

 

Consideraciones teóricas

En el contexto de este artículo, hemos mostrado solo algunas variaciones de poesía visual, fundamentadas con ejemplos. Indudablemente, el lector encontrará tarde o temprano nuevas alternativas de poesía visual. La creatividad de los poetas, y de todo quien se esmere en crear un poema visual, abarca infinitamente más que lo esbozado en este texto. Ahora bien, una pregunta tan obvia como válida es la siguiente ¿qué es lo que diferencia a la poesía visual del arte visual, de tipo conceptual, en los casos en que este utiliza signos verbales integrados en su creación? Si nada distingue a un tipo de creación de la otra, en vez argumentar la existencia de la poesía visual ¿no deberíamos decir que más bien son creaciones de poetas que, queriendo ampliar los márgenes de la poesía, están realmente haciendo arte visual de tipo conceptual? Estas preguntas de tipo disciplinario son las que se discuten ampliamente en el ambiente profesional de la teoría del arte y por ende, son las que me toca responder también a mí. Al respecto, afirma Rodolfo Mata (2014): “lo que hace del poema visual un género vivo no es el reclamo de su condición de “exiliado” de los cánones plásticos o literarios, sino su capacidad de entablar diálogos y producir síntesis, cuya existencia se manifiesta en las narraciones que produce.” Podemos deducir que Mata está postulando que el poema visual no pertenece por entero a las artes visuales ni tampoco a la literatura, estando de alguna manera, en el medio de ambas. Esta situación de "híbrido" en materia disciplinaria, no pone al poema visual en frágil desventaja con respecto a otras formas de expresión, sino que por el contrario, lo fortalece.

       Una vez conscientes de lo anterior, pienso que una manera de distinguir cuándo estamos delante de un poema visual y cuándo estamos frente a una obra de arte visual conceptual es atendiendo a la predominancia del recurso creativo que lo compone. Si en la respectiva creación predominan los recursos de origen verbal, aún en el caso en que estos se expongan para ser apreciados en cuanto a su visualidad, estamos ante un poema concreto, o visual. Así se aprecia en la siguiente obra de la austríaca Ana Kotek.

 

                                                                               

 

       Contrariamente, si en la creación predominan recursos específicamente visuales, es decir, carentes de toda significación o relación de sentido de tipo verbal, estamos frente a una obra de arte visual. Las creaciones en cuya composición se equilibran ambos recursos verbales y visuales, podrían considerarse pertenecientes tanto al arte como a la poesía. Esta ambigüedad disciplinaria puede resolverse clasificando a la obra de acuerdo con la categoría de su autor: si la hace un poeta, es poema visual, si la hace un artista visual, es arte visual conceptual. Ahora bien, si independientemente de estas opciones, el creador de la obra estipula otras calificaciones para su obra, primarán estas últimas, pues es derecho de todo artista presentar su obra como mejor le parezca.

      Quizás esta solución a la inquietud “cuándo es poema, cuándo es arte” parezca un tanto pragmática, y sin duda lo es. Las clasificaciones en teoría del arte cumplen funciones que son en su mayoría, prácticas, tales como conocer a cuál experto le compete criticar y opinar de esta u otra creación y saber qué obras exhibir en una retrospectiva en un museo y cuáles publicar en una antología literaria, entre otras alternativas de gestión artística que necesitan apoyarse en convenciones teóricas para garantizar su adecuada (o al menos convencional) realización.

       En el presente artículo, hemos visto cómo los poemas visuales se componen del significado de las palabras y de lo representado por la mera visualidad de las mismas. Una manera fascinante de comunicar y de hacer arte. Espero que los exponentes de este estilo que conocimos hoy, sean entonces, los primero de muchos por conocer. ¿Cómo tenemos acceso a ellos? A través de publicaciones impresas a la venta en diferentes librerías, como lo es la recientemente publicada Poesía Visual Mexicana. Asimismo, a través de su gratuita exhibición en múltiples sitios de Internet. Si opta por esta última opción, tan solo googlee Poesía Visual, váyase a sección de imágenes y comience a deleitarse indefinidamente...

 

Ximena Jordán

Master in Art Curatorship, Melbourne University

Licenciada en Estética PUC

ximejordan@gmail.com

 

Referencias documentales:

Mata, Rodolfo (2011) Ulises Carrión y la poesía mexicana actual. Periódico de Poesía, número 41, agosto de 2011, Año 5. http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1908. ISSN En trámite, folio 307.

Mata, Rodolfo (2014). El poema visual: enigma y narración. Prólogo a poesía visual mexicana: la palabra transfigurada. Volumen V. México. DF, 2014.

Mata, Rodolfo (2014). Ver para Leer: la palabra Transfigurada. Texto leído en la presentación de la obra: Palacio de Bellas Artes, Sala Manuel M. Ponce, domingo 9 de marzo de 2014. Texto en formato digital proporcionado por el autor.

Padín, Clemente (1969). Manifiestos de Nueva Poesía. Texto proporcionado por el artista.

Padín, Clemente. (posterior a 1993). Poesía es forma cargada de significado al último grado. Texto proporcionado por el autor.

Padín, Clemente (posterior a 2004). Prólogo Encuentro Poesía Experimental Amanda Berenguer. Texto proporcionado por el autor.

 

Imágenes: extraídas de los siguientes sitios de Internet:

http://www.fundaciojoanbrossa.cat/

http://www.poesiavisual.com.ar/2011/

http://donserifa.com/tipografia/poemas-visuales-de-anatol-knotek/

http://www.poesiavisualmexicana.com.mx/

Imagen poema Paz-Pan: gentileza de su autor, Clemente Padín.

 



[1]O en su caso de la letra o del signo lingüístico, variaciones que veremos más adelante.

[2]Una afortunada excepción a esta regla general está constituida por las palabras onomatopéyicas, cuyo significado goza de un cierto grado de concreción a nivel fonético.

Escáner Cultural nº: 
169
Hola, Ximena: Muy bueno el artículo sobre poesía visual. Solo te dejo mi opinión respecto de la diferencia entre el arte del poeta y el del artista plástico. Pienso que no es posible diferenciarlos a partir de la forma, ocurre en aquí como en el caso de los cuadros rojos de los que habla Danto, que pueden ser producto del arte abstracto o del minimalisma. Solo podemos saber qué cosa es si conocemos u origen, es decir, el sentido que da lugar a esa obra, resultando que pueden existir motivos diferentes para una misma expresión, como, por ejemplo, nos ocurre en la vida cuando vemos que se puede llorar de alegría o de pena, el hecho es el mismo, el origen, opuesto. En esa tierra, aparentemente, de nadie, he disfrutado mucho con la obra de Jesús Algovi, que puedes visitar en su página Webb. Un saludo y que sigas con esas buenas ideas, Mario

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